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Cómo escribir los propósitos de una planificación

El propósito se escribe desde la enseñanza, no desde lo que el alumno tiene que lograr. Qué implica esa diferencia, cómo se redacta y cómo saber si el tuyo está bien puesto.

8 min de lectura

Es la parte de la planificación que más se traba, y casi nunca por falta de ideas. Una sabe perfectamente qué quiere que pase en la sala; el problema aparece a la hora de ponerlo en la fórmula que el nivel espera. Y hay una razón concreta detrás de esa fórmula, que es lo que conviene entender antes de sentarse a redactar.

El propósito se escribe desde la enseñanza

El Nivel Inicial formula sus propósitos desde lo que la docente se propone hacer, no desde lo que el alumno tiene que alcanzar. Por eso arrancan con verbos de enseñanza: ofrecer, propiciar, generar, promover, acompañar, habilitar, poner a disposición.

“Ofrecer situaciones de exploración que permitan comparar materiales por sus características.”

Y no: “Que el alumno logre comparar materiales por sus características.” La segunda formulación es un objetivo de logro, y pertenece a niveles donde se acredita. El Inicial no acredita: acompaña procesos y evalúa formativamente. Escribir el propósito desde el alumno mete, sin querer, una lógica de resultado que después no vas a poder sostener en la evaluación.

No es un capricho de forma. Es coherencia con el enfoque del nivel, y quien lee tu planificación lo nota enseguida.

Propósito, contenido y actividad no son lo mismo

Tres cosas distintas que suelen mezclarse:

  • El propósito es tu intención de enseñanza: qué te proponés y con qué sentido. Lo escribís vos.
  • El contenido es el saber que se pone en juego. Se toma del Diseño Curricular en su formulación, no se reescribe con palabras propias.
  • La actividad es la situación concreta donde eso se hace: el juego, la exploración, la ronda, la salida.

Lo del contenido tiene un motivo práctico además del curricular. La formulación del DC ya trae adentro el enfoque con el que ese saber se enseña en el nivel; si la parafraseás, muchas veces perdés ese enfoque sin darte cuenta. Y cuando presentás la planificación, que el contenido sea reconocible como del DC es lo que hace que se lea como fundamentada y no como una idea suelta.

Pocos y verdaderos

Dos a cuatro propósitos por propuesta suele ser lo razonable. Si una secuencia de cinco actividades tiene ocho propósitos, eso ya no es una lista de propósitos: es una lista de deseos. Los propósitos de más no suman rigor, restan foco, y en la práctica quedan sin concretarse en ninguna actividad.

El test de coherencia

Uno rápido y bastante implacable: leé cada propósito y buscá en qué actividad concreta se realiza. Señalá la actividad con el dedo.

  • Si el propósito no aparece en ninguna actividad, o sobra el propósito o falta la actividad.
  • Si una actividad no responde a ningún propósito, revisá por qué está: puede ser válida, pero convendría que se note para qué.
  • Si todos los propósitos se concretan en la misma actividad, probablemente estén diciendo lo mismo con distintas palabras.

Verbos que no dicen nada

“Trabajar”, “ver”, “hacer”, “conocer” son cómodos justamente porque no comprometen a nada. “Trabajar los números” no dice qué vas a ofrecer ni con qué sentido: se le puede pegar cualquier actividad encima y siempre parece que cumple.

Un buen propósito, en cambio, deja ver la decisión didáctica. Compará: “Trabajar el conteo” contra “Ofrecer situaciones de juego que requieran contar para resolver un problema (repartir, comparar cantidades, anticipar cuántos faltan)”. La segunda ya te está diciendo cómo va a ser la actividad.

Ejemplos por campo de experiencia

Para ver el registro, no para copiar (el propósito tiene que responder a tu recorte y a tu grupo):

  • Prácticas del Lenguaje: “Propiciar situaciones de intercambio oral donde los alumnos puedan relatar experiencias propias y escuchar las de sus compañeros.”
  • Matemática: “Generar situaciones de juego que pongan en uso el conteo para resolver problemas de cantidad.”
  • Ambiente natural y social: “Ofrecer oportunidades de exploración y observación que permitan formular preguntas sobre el contexto indagado.”
  • Lenguajes artísticos: “Poner a disposición materiales y herramientas diversas para la producción plástica, habilitando la exploración antes que el producto.”
  • ESI: “Acompañar el reconocimiento y la expresión de las emociones propias y el registro de las de los demás.”

Fijate que ninguno menciona lo que el alumno “debe lograr”, y todos dejan ver qué va a hacer la docente. Ese es el registro.

Redactarlos no debería ser el cuello de botella

Vos ya sabés qué querés enseñar y por qué: eso es criterio, y no lo reemplaza nada. Lo que come tiempo es lo mecánico, pasarlo a la formulación del nivel, cruzarlo con los contenidos del DC y dejarlo presentable. En Planifica escribís tu tema y tu sala, y el borrador viene con los propósitos ya redactados desde la enseñanza y los contenidos tomados del Diseño Curricular de tu jurisdicción. Después lo revisás y lo ajustás a tu grupo, que es la parte que sí es tuya.

Preguntas frecuentes

Lo que toda seño se pregunta

¿Cuál es la diferencia entre propósito y objetivo?

El propósito se formula desde la intención de enseñanza de la docente (“Ofrecer situaciones de…”). El objetivo se formula desde el logro esperado del alumno (“Que el alumno logre…”). El Nivel Inicial trabaja con propósitos, porque no acredita aprendizajes: acompaña procesos y evalúa formativamente.

¿Cuántos propósitos lleva una planificación?

Entre dos y cuatro por propuesta suele ser lo razonable. Más que eso, en general se superponen o quedan sin concretarse en ninguna actividad. Conviene que cada propósito se pueda señalar en una actividad concreta.

¿Los contenidos se copian textuales del Diseño Curricular?

Sí, conviene tomarlos en la formulación del DC. Esa formulación ya trae el enfoque con el que el saber se enseña en el nivel, y parafrasearla suele hacerle perder ese enfoque. Además, que el contenido sea reconocible como del DC es lo que hace que la planificación se lea como fundamentada.

¿Qué verbos conviene usar para escribir un propósito?

Verbos de enseñanza: ofrecer, propiciar, generar, promover, acompañar, habilitar, poner a disposición. Conviene evitar los que no comprometen a nada (“trabajar”, “ver”, “hacer”), porque no dejan ver la decisión didáctica.

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